PISA es mucho más que un ranking, es un reflejo de lo que podemos ser

No. Esta entrada no es una recreación para criticar al sistema educativo español a la vista último informe PISA (Program for International Student Assessment) de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Creo que la crítica y la reflexión ya se ha hecho estos días, casi hasta la extenuación. Si tecleáis en Google «Informe PISA España 2018» tendréis miles de entradas sobre este asunto mucho más sesudas de las que yo pueda hacer.

Para muestra, algunos botones 🙂

Aquí solo pretendo resaltar algunos datos que se desprenden del informe y que me ha ayudado a comprender mejor la realidad de nuestros estudiantes de 15 años.

La información disponible

Por ejemplo, nunca había entrado en la web oficial del Informe PISA. Siempre leo aquello que los medios publican sobre los informes pero nunca había leído lo que PISA publica y produce en su web. He de decir que me esperaba una WEB mucho menos amigable, más tostón por así decirlo. Sin embargo, me ha parecido justo lo contrario: muy didáctica, bastante fácil de navegar, repleta de vídeos, datos, resúmenes e infografías que explican los principales resultados obtenidos en las distintas pruebas realizadas. Además. el informe completo está accesible en varios idiomas y es descargable por secciones.

Algunos datos interesantes al margen del ranking

Contrariamente a lo que creía, el informe PISA no es un mero ranking de competencias académicas de los estudiantes por países. Desconocía que además de puntuar países y disciplinas, el informe recoge aspectos sociales relacionados con el bienestar de los estudiantes y su forma de vivir la escuela.

  • Por ejemplo, en la infografía resumen a escala mundial, se indica que el 90% de los estudiantes encuestados en todo el mundo dicen sentirse felices, en ocasiones o siempre. Todo ello a pesar de que uno de cada cuatro estudiantes sufre bullying de forma habitual.
  • En el caso de España, se resaltan una serie de aspectos de enorme interés. Se destaca que, entre nuestros estudiantes con un alto rendimiento en matemáticas o ciencias, uno de cada tres niños en España espera trabajar como ingeniero o profesional de ciencias a la edad de 30 años, mientras que solo una de cada cinco niñas espera hacerlo en ese sentido.
  • Por otro lado, aproximadamente tres de cada diez niñas españolas con elevado rendimiento creen que van a trabajar en profesiones relacionadas con la salud, mientras que solo dos de cada diez niños esperan lo mismo.
  • Asimismo, alrededor del 10% de los niños, pero solo el 1% de las niñas en España, esperan trabajar en profesiones relacionadas con las Tecnologías de la Información y la Computación (TIC).
  • En comparación con el estudiante promedio en los países de la OCDE, los estudiantes españoles dicen haber sufrido menos bullying, están más satisfechos con sus vidas y expresan más sentimientos positivos y menos negativos que el resto.
  • Nuestros estudiantes también tienen un elevado sentido de pertenencia a la escuela. Es tan elevado que es el mayor de todos los sistemas educativos que han participado en PISA.

Nuestros estudiante son felices

Es conmovedor darse cuenta de que el sentimiento de felicidad en los niños y niñas es universal, y que apenas depende del nivel de vida del país donde nacen. En España, más del 95% de los estudiantes se declara feliz. Supongo que conforme maduran, las realidades socioeconómicas del país donde viven acaban por afectar negativamente a esos sentimientos. La parte positiva es que, por poco que se hiciera por mejorar dichas realidades, la resiliencia de los niños y niñas podría hacer el resto.

Se sienten a gusto en los centros educativos

También me resulta fascinante el elevado sentimiento de pertenencia a la escuela de nuestros niños y niñas. Parece que disfrutan en ellas más que ningún otro estudiante encuestado. Es cierto que nuestra educación no está orientada a adquirir competencias, sino conocimientos, y quizá por ello los informes PISA no salen bien, pero es fantástico que nuestros estudiantes se sientan a gusto en el colegio y se muestren optimistas y felices. No se me ocurre mejor manera de realizar una transformación educativa que sobre esta base.

Cómo no, se aprecian diferencias de género

Por último, la falta de interés de las niñas españolas por la formación en TIC o Ingeniería es un problema palpable. El informe pone de manifiesto lo que ya sabemos en la universidad: en general, solo 1 de cada 10 estudiantes de esas ramas son mujeres y PISA corrobora que va a seguir siendo así.

Quizá si yo fuera una niña pensaría lo mismo: a los 15 años ya tendría edad para darme cuenta de que son las mujeres las que mayoritariamente cuidan de la casa, los hijos y los mayores. Viendo el panorama, trabajar de ingeniera industrial o informática en una empresa puede parecerles que no es la manera más fácil para una mujer de poder compaginar la carrera profesional con el intenso y discriminatorio rol social que la sociedad les asigna.

El corolario es claro: no sólo con mensajes positivos dirigidos a las niñas vamos a acabar con la brecha de género. Hay que cambiar los actuales modelos de mujer y los roles que tienen asignados si queremos que nuestras futuras mujeres tengan interés y por tanto una oportunidad en los trabajos que están por venir. No hacerlo acrecentará la brecha de género.

A modo de conclusión

PISA es mucho más que un concurso entre sistemas educativos de diversos países. Es un espejo más donde ver reflejados a nuestros niños y niñas y nos puede ayudar a marcar el camino sobre cómo debemos actuar en el futuro y cuál es la escuela que deseamos para ellos. Se trata de una generación increíble que necesita de toda nuestra ayuda, pero también de nuestro respeto y reconocimiento así como de grandes dosis de inteligencia política y social, así como de solidaridad intergeneracional. Un reto apasionante en el que todos y todas debemos volcarnos.

9/12/2019 @jitorreg